Curso práctico de supervivencia (Primera Parte)
El otro día una conocida me contó que el cultivo de caracoles es una alternativa de trabajo, no sólo muy rentable, sino también muy relajada. Su baba (puaj!) es usada para hacer cremas que impiden las arrugas, y además como regenerador de quemaduras profundas (Consejo para los niños de Coaniquem).
Otro punto interesante (al menos para mí) es que a los caracoles no se les sacrifica sino se les ordeña. Las personas ( en este caso quién lee esto), incluso les puede cantar, conversar o leer poemas (se recomienda a Parra), aunque sospecho que estos seres vivos que no son del género humano son fanáticos de Huidobro.
Si alguien tiene caracoles en su casa, se ruega enviarlos a la mía...puede ser el comienzo de una reposada, tranquila y lenta vida.
a.

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