Monday, August 15, 2005

:::¿Cuántos tipos de chica piola cree usted que existen?:::

Llegó un instante en mi vida en que terminé por definirme como una chica anormal, y al resto de mis compañeras/conocidas como normales. Fue como dar media vuelta y formar mi propio “Very Special People’s Club” ( como ese que tenían el amigo nerd y la protagonista de Welcome to the dollhouse, de Tod Solondz). Igual reconozco que llegué a esto por resignación. Porque por muchas ganas que le pusiera (la verdad es que ganas nunca le puse), yo nunca iba a ser una chica piola.

Para que ustedes lo sepan, chicas piolas hay para todos los gustos. Está la señorita, esa que siempre está cuidadosamente vestida, se pinta las uñas con colores pasteles, ve telenovelas, corta la torta de cumpleaños y siempre, pero siempre tiene cara de asco. Escucha Jewel, Celine Dion y Luis Miguel
(aunque dice que este último es su placer culpable).

Por otro lado tenemos a la chica piola taquillera, esa que ocupa plataformas y polars, le encanta el ron, el reggeaton y se pasea media borracha dando abrazos a medio mundo. Mira de lado y habla fuerte.

Más alejada de las anteriores, pero igualmente chica piola, es la alternativa. Esa que escucha Massive Attack y Groove Armada, baila electrónica, usa falda y flores en el pelo (Subdivisión: la tecno-chilota por un lado, y por otra parte la que se esfuerza en parecer una colegiala tímida pero ultra fashion). Este especímen nunca mira de frente, habla poquito y despacio, no se ríe mucho y siempre parece estar pensando en algo más interesante.

Por último, esta la chica piola pop. Esa se ríe fuerte, habla y camina rápido, le gustan los colores brillantes, cuenta chiste y baila como trompo. Escucha Shakira, Juanes y Justin. Es ella la que organiza los asados, la que se muere de ganas por ser dirigente de cualquier cosa, a la que le pasan tragedias y nadie entiende por qué…

El problema con las chicas piola es que, al contrario de lo que parece, llenan el espacio. Al hablar dominan cualquier posibilidad de acción, su sola presencia normaliza la situación. Un ejemplo de ellos: La chica no piola, en una reunión, hace un comentario sobre una pariente “Si la quieren tanto, ¿por qué no la momifican y la sacan a dar vuelta en procesión?”. Silencio sepulcral. Para arreglar este mal rato, entra a escena la prima chica piola para salvar la situación diciendo: “¿Alguien quiere café?”. Ejemplo dos. La chica NO piola, infiltrada en una reunión de piolas alcoholizadas, escucha asombrada y horrorizada como responden a la pregunta “¿has tenido alguna vez sexo sólo por tenerlo?”: “no, jamás, o sea lo he hecho sin ganas con mi pololo, pero nunca así como acostarme con alguien así porque sí, y nunca lo haría”. Ejemplo tres. Las piola conversan detalles sobre sus enamorados. Hablan sobre aniversarios, comidas románticas y detalles picarones. La NO piola se queda en silencio. Recuerda sus despedidas, el aire de la mañana, una canción de Velvet Underground y dice: “yo no pololeo”…las piolas siguen conversando.

Detrás de cada chica piola, hay un hombre piola. Y detrás de estos señoritos no hay nadie. Al final, no son más que maquetas vacías de lo que está ahí afuera. Las piola quizás ni existen, puede que sean, en amalgama, un mostruo de pesadilla gestado en mis tiempos de colegio y que ha sobrevivido escondido debajo de mi cama hasta ahora. Están todas ellas ahí, como fantasmas, cuando siento que digo alguna cosa desatinada, cuando me cuesta hacerme entender, cuando escucho pitos en mis oídos. Cuando veo todo lo que no fui y que tampoco voy a ser. Porque nunca quise y menos ahora. Claro, al final, la complicidad es beneficio de pocos, así que de un manotazo las hago desaparecer a todas y cada una de ellas.

Divertido igual, me doy cuenta ahora que el problema para mi pasaba por ser piola, y no por no serlo.
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…Pale Blue Eyes:::The Velvet Underground:::1968…

a.