::::La melodiosa dictadura del bolero::::
En las últimas semanas una señora llamada Chavela Vargas ha tenido la culpa de mi acercamiento con el bolero. A causa de eso, no he parado de pensar en esos compositores que se desagran con cada una de sus letras.
El bolero bordea esa línea tenue que separa lo drámatico de lo patético por excelencia. Si Pessoa escribió: “Todas las cartas de amor son ridículas. No serían cartas de amor si no fueran ridículas”…Agustín Lara (uno de los compositores fetiche de la Vargas) declararía: “Soy ridículamente cursi y me encanta serlo. Cualquiera que es romántico tiene un fino sentido de lo cursi y no desecharlo es una posición de inteligencia”. Que así sea. Parece que el bolero es eterno (ni siquiera Luis Miguel pudo destruirlo).
El bolero es:
1.- Astronómico: Que se queden infinitos sin estrellas.
2.- Masoquista: Miénteme más que me hace tu maldad feliz.
3.- Mentiroso: Solamente una vez amé en la vida.
4.- Suicida: Quisiera abrir lentamente mis venas.
El amor del bolero es: legal o ilícito, abierto o clandestino, apacible o imposible, furtivo o evidente, recatado o puritano, desenfrenado e impúdico, luminoso o aburrido, efímero o persistente, de alta cuna o de baja cama, esclavizante o libertario, fundamentalista o neoliberal.
En fin, al parecer el bolero es eterno, por lo mismo el teatro de la vida continúa su función. En él todos somos extras, contrafiguras y protagonistas de nuestro propio drama, por eso mismo la divina comedia debe seguir su curso y algunos de nosotros seguir sufriendo.
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…Que te vaya bonito:::Chavela Vargas:::1900 y algo…
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PD: Supongo que los boleros deben ser la banda sonora de aquellas personas enamoradas que aún sienten mariposas en la guatita…¿o no?…(hay algo más cursi que decir que se sienten mariposas en la guata???…(eso no es una crítica…ojoooo))

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